sábado, 17 de marzo de 2012

domingo, 18 de septiembre de 2011

Segunda Semana

Recién a mis veinte puedo decir que soy muy dual en mi caracter. Existe se podría decir una separación única en mi cabeza. Es un lugar en el que guardo gran parte de mis dolores, de mis alegrías, recuerdos que deseo olvidar o sólo aceptar, y que como un ser avaro que tiene un tesoro lo deseo esconder. Para mi es una especie de caja en donde guardo este tipo de cosas. Esta caja va cambiando su forma constantemente, porque la lleno e intento vaciar de vez en cuando para poder siquiera limpiar un poco su desastre y su desorden que involucran directamente mi vida de ahí afuera. En cierta forma cuando deseo saber que he dejado ahí, cuando lo deseo limpiar, la caja se me cae, se desarma y deja libre cosas que deseo ocultar al resto, cosas que no son yo mismo; tomo todo lo desparramado y muchas veces mucho más cosas que no he vuelto a ver.
Esta caja me aterra, no sólo tiene cosas que me causan culpa, me aterra porque me hacen sentir responsable de cosas que no puedo evitar, porque me hacen sentir que no puedo dejarlas y que me perjudican para la persona que realmente soy.
Reprimo en esa caja muchas cosas, cosas como lo puede ser la manipulación a muchas personas, una manipulación que ha veces no tiene un fundamento, que simplemente por el hecho de querer jugar lo hago. Contiene además mis miedos más profundos, mis evasiones hacia los buenos momentos, mi insistencia a no querer sonreír a veces. Es en si no aceptar algunas cosas que debería merecer, o debería pasar para poder aprender mejor. Es eso... me cuesta aceptar aquello que me hace sentir más vulnerable.
Creo que muchas de las culpas que siento provienen de ahí, de la manipulacion malintencionada hacia, que son personas que no lo merecen o personas que les hago creer que los males que hacen perjudican mucho más, que son peores de lo que realmente son. E incluso siento que una parte de mi manipula a la otra como para sentir más culpa de la que debería sentir, culpa al sentirme excesivamente feliz, o algo por el estilo. Es en sí un miedo de una parte de mi que no quiere desaparecer, una parte que impide que realmente pueda surgir.
Dentro de esa caja guardo muchas cosas que me hacen sentir mucho más poderoso. Cosas que me hacen sentir mucho más poderoso, me hacen sentir con una responsabilidad muy grande porque tengo un gran poder, Y en esta caja guardo un gran poder que es como una especie de órgano que ha sido cortado mal antes de ser trasplantado. Le faltan partes que dejé en otro lugar, que perdí o que simplemente separé... la funcionalidad no es completa, porque en cierta forma lo mutilé hasta tal punto de desaprovecharlo, de dejarlo de lado, de no querer aceptarlo. Es una especie de rechazo autoinducido. No tengo otro ejemplo mejor, en resumidas centas son muchos sentimientos, muchos recuerdos que no logro separar y otras cosas que debería estar juntas no las puedo unir. Gran parte de eso se encuentra simplemente en el hecho del amor propio, de no caer en el egoísmo, en el hecho de que saber que debo usar para bien algo no es lo mismo que usar de alguien... Aun me falta saber la diferencia entre lo que es aprovechar y el aprovecharse.

viernes, 9 de septiembre de 2011

Primera Semana

Viaje

Hoy es claro que después de estos meses estoy en tranquilidad con muchos de mis temores y aprensiones. Hoy sentir que me conozco lo suficiente como para influir positivamente en los otros es uno de los procesos fundamentales que me hacen escribirlo con más seguridadad de lo que fue antiguamente.
Hoy pienso en mi propósito y en mi trabajo en conjunto con los demás, en el día a día que enfrento con más fuerza. Agradeciendo cada jornada el hecho de vivir más pleno y entregado. Que en este par de horas tengo una oportunidad de superarme, de tomar el desafío, que puedo cumplir las metas, y si no es así me levanto y vuelvo a intentar. Tengo una oprtunidad de superarme, buscando mi bienestar en general, junto con el que tengo al ado, y en que pueda descubrir con cuidado, sin presión la felicidad que se esconde en el diario vivir por el dolor y los males del mundo. Este mundo aunque muchas veces no lo quiera es mio, mi mundo interno y el de afuera son a la vez uno, y todo aquello que haga por mejorar a una parte de él se verá reflejada en la otra cara de esta misma.
La visionaria forma de ver a Cristo en los otros (que muchas veces es incompresible y otras veces mal interpretada) se debe a que muchos deseamos ver o escuchar las mismas cosas que deseamos que él y los demás nos digan, o las acciones que esperamos que realicen por nosotros. En mi meditación me di cuenta que primeramente no lo encuentro por la falta de oportunidades que me doy a mi mismo. Es tanto lo que desearía sentir de Cristo en mi, que soy un tanto exigente y poco concreto. Lo he visto de una manera tan única en los demás que busco un canon de búsqueda similar. Pero ey! ¡no es posible que sea de la misma manera! Y es por eso que en vez de intentar buscar con una regla antigua crearé una a mi propia medida. Seré innovador en mi vida, si he de buscarlo a el en mi propia búsqueda necesito desentrañar más de mi. Develar un poco mis secretos y mis temores, y sólo así mi fe en mi y en él se verán recompensadas.